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Apareció volando

a Gianni Siccardi

por Francisco Madariaga

La doncella del brujo se recuesta contra el árbol del olvido,
y hay un fogonazo de sol aguardando en el atracadero de los tigres.

Plantando un clavel de los aires en el agua de la tierra,
miras a una cestera que cruza de largo,
sin detenerse en los templos con cigarras,
hacia la orilla del mar y del estallido color social del absoluto.

Otra mujer te regaló una naranja y vivió contigo todas las encrucijadas de la materia,
pañuelo al cuello del sollozo,
con la amabilidad de las doncellas tigras
ardió en el infortunio de todos los juegos del destino:
abierta llevaba la camisa,
y el ala abierta en medio del redondel del patio del cielo.

Era agua y sonrisa,
era pan y sollozo,
y era hierba del reconocimiento de los panales del sol,
en el amanecer de oro,
a la sombra del terror y del amor del infinito.


                                                       de “País garza real” (1997)

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